Crónica de una pasarela puertorriqueña

"Entonces Carlota bota la sutileza por la ventana y exhibe trajes de noche en colores brillantes como las obras finales de Matisse. Algunos esmeralda, otros azul, con faldas acampanadas y estolas con adornos de flores del mismo color y tela.

La última pieza fue el traje de novia con adornos plateados y cola de sirena, uno de los perennes toques clásicos de la Maestra.

La chica, con un ramo de flores en mano, se detiene al final de la pasarela por varios segundos, creando gran expectativa..."